viernes, 10 de junio de 2016

Muerte anunciada, oidos sordos.

¡De acuerdo! ¡Me rindo! Bien, me he convertido en vosotros, siento haber roto mi promesa. Si, prometí ser un ser humano civilizado, prometí no ser ruín, prometí tener empatía, prometí no dejar tirado a nadie que no lo mereciera, a nadie en definitiva, pero sobre todo prometí tener esperanza en el ser humano.
Fallé, pero no se puede decir que no lo he intentado, he tropezado miles de veces intentando agarrar la mano del que se cae, perdón, rectifico,  me han puesto la zancadilla, me han sacudido, apaleado, desangrado y enterrado bajo el fango y bajo la laba ardiente. Después de todo algunos se atrevieron a preguntarme con curiosidad porque no me levantaba del suelo.
Malditos inconscientes... peor que abrir la caja de Pandora es destrozarla contra el suelo para que no vuelva a cerrarse jamás y desternillare de la risa mientras el muno muere a sus pies.
La inconsciencia,
la base de la decadencia,
de su ausencia
de alto coeficiente,
es evidente que
lenta mente
alimenta la simiente
 de una generación que lentamente
 con inercia
 hace decaer la humanidad
 con tal habilidad
 que parece ciencia.

Basicamente

Corto renlón paso carril a la derecha, ciertamente ya no se si será totalmente inútil escribir esto para que quede grabado en una memoria externa, si mi mente borra recuerdos tan agrios como estos quizás sea una buena razón.quizás deba olvidar... si, quizás, pero si ese quizás se hace realidad no sera hoy, mi hoy quedará fijo en el recuerdo para que en el futuro me recuerde porque no debo aparentar ser un ser humano decente, bastante difícil es ya serlo ante la gente corriente.

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