martes, 26 de enero de 2016

Crónicas de un descerebrado: Ep. 2

Me seguía mi sombra, seguramente solo era para demostrarme cual es el poder de la realidad. Todo está muy claro, nada varía, nada sale de su molde. Cuando caminas por la calle estás iluminado por una farola al frente y otra a tu espalda, siempre. Cuando me di cuenta reí, parecía una burla del destino, mirara como mirara al suelo o me moviera hacia donde fuese, siempre tenía dos sombra superpuestas, una enana y otra gigante. En seguida me sentí identificado con la sombra pequeña, porque para mi representaba lo que era, algo pequeño, sin importancia, sin capacidad de imposición. Ansiaba convertirme en la sombra más grande, en la sombra que más impone, siempre querremos llegar a ser nuestro proyecto de persona.

Pero nunca seremos la sombra grande, siempre seguirá inamovible delante nuestra mientras nosotros avanzamos, porque por más que avancemos siempre querremos llegar a más, y siempre tendremos delante nuestra lo que queremos ser.

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