Me seguía mi sombra, seguramente solo
era para demostrarme cual es el poder de la realidad. Todo está muy
claro, nada varía, nada sale de su molde. Cuando caminas por la
calle estás iluminado por una farola al frente y otra a tu espalda,
siempre. Cuando me di cuenta reí, parecía una burla del destino,
mirara como mirara al suelo o me moviera hacia donde fuese, siempre
tenía dos sombra superpuestas, una enana y otra gigante. En seguida
me sentí identificado con la sombra pequeña, porque para mi
representaba lo que era, algo pequeño, sin importancia, sin
capacidad de imposición. Ansiaba convertirme en la sombra más
grande, en la sombra que más impone, siempre querremos llegar a ser
nuestro proyecto de persona.
Pero nunca seremos la sombra grande,
siempre seguirá inamovible delante nuestra mientras nosotros
avanzamos, porque por más que avancemos siempre querremos llegar a
más, y siempre tendremos delante nuestra lo que queremos ser.
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