Escribir en el autobús, una idea
genial, es perfecto para que me salga una letra horrible y que mi mente no
pueda trabajar al 100%. ¡Aleluya! Mi pluma se ha decidido a soltar
tinta de forma regular al fin, al menos mientras el autobús no de un
frenazo o pille un bache. Había pensado en contar algo sobre mi
mente, pero mi mente es un lugar que debe permanecer a buen recaudo.
No debo permitir que mis secretos se filtren al exterior, primera
norma de un blogger.
He vuelto, o eso creo, he necesitado
mucho tiempo para reflexionar y ya ha pasado suficiente. Volveré a
lucirme con mis sueños, mis paranoias, y si dios lo quiere, alguna
crítica descarnada.
Nos vemos pronto.
Con cariño.
Kevin.
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