Deslicé mi mirada por la ventana sin
fijarme en nada en concreto, solo dejaba pasar el paisaje intentando
ahuyentar mis pensamientos. Es desagradable cuando no puedes dejar de
pensar en una persona, porque la única forma posible de dejar de
hacerlo es concentrándote en cualquier cosa que te impida pensar y
pensar una y otra vez...
La belleza se torna en inseguridad
cuando posas tu mirada en mi y haces que todo lo demás sea pequeño,
incluso siendo tu pequeña superas el alcance de mi visión y te
colocas como la escultura más gloriosa que ha podido salir de un
vientre materno. Pero tu me traes recuerdos, recuerdos de otras
personas que en su día hicieron que dejara de soñar, y ahora sueño
despierto con ellas y contigo mezclando pesadillas con esperanzas.
Este autobús se ha convertido en el vehículo de mi imaginación.
Una noche sin fecha de un invierno
pasado marcó el nacimiento de lo que yo llamo amor, una chica
invisible tocó mi corazón, un órgano que yo creía obsoleto se
descontroló y me hizo creer renacer de nuevo, tenía un mundo nuevo,
y sobre ese mundo nuevo y aquel que lo precedía escribo mi historia.

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