Hará unos tres meses comencé una
discusión con un gran amigo mío con el que comparto mis seudo
teorías científicas (luego él las rebate o las apoya según
convenga). Le comenté una idea descabellada que ni siquiera logro
recordar como se me ocurrió, una cuestión de ojos. Pongamos que un
sujeto A llama a un color “rojo”, el sujeto B al ver ese color
también lo llama “rojo”; algo normal diréis pero, ¿y si ambos
sujetos ven ese color en distintas tonalidades? O incluso, podría
ser que vieran un color totalmente diferente. La primera reacción de
mi compañero, como la tendría cualquiera, fue la de pensar que eso
no era posible ya que al que ve los colores diferentes se le llama
normalmente daltónico y se sabe perfectamente cuando no ve los
colores igual pero... Los daltónicos no veían así siempre, y por
ello llaman los colores por el nombre incorrectamente. Si el sujeto A
ve un color diferente al sujeto B, no lo pueden saber ninguno de los
dos ya que desde pequeños han aprendido que ese color, o ese matiz
se llama rojo. El problema de esta teoría es que es como si yo
dijera que hay un palacio en el lado oculto de la luna, resulta que
no nos podemos poner los ojos de otra persona, y tu no puedes darle
la vuelta a la luna. Puede que las personas veamos colores diferentes
a los demás sin saberlos, esta es mi teoría.
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