jueves, 24 de diciembre de 2015

Puntos de vista


Hará unos tres meses comencé una discusión con un gran amigo mío con el que comparto mis seudo teorías científicas (luego él las rebate o las apoya según convenga). Le comenté una idea descabellada que ni siquiera logro recordar como se me ocurrió, una cuestión de ojos. Pongamos que un sujeto A llama a un color “rojo”, el sujeto B al ver ese color también lo llama “rojo”; algo normal diréis pero, ¿y si ambos sujetos ven ese color en distintas tonalidades? O incluso, podría ser que vieran un color totalmente diferente. La primera reacción de mi compañero, como la tendría cualquiera, fue la de pensar que eso no era posible ya que al que ve los colores diferentes se le llama normalmente daltónico y se sabe perfectamente cuando no ve los colores igual pero... Los daltónicos no veían así siempre, y por ello llaman los colores por el nombre incorrectamente. Si el sujeto A ve un color diferente al sujeto B, no lo pueden saber ninguno de los dos ya que desde pequeños han aprendido que ese color, o ese matiz se llama rojo. El problema de esta teoría es que es como si yo dijera que hay un palacio en el lado oculto de la luna, resulta que no nos podemos poner los ojos de otra persona, y tu no puedes darle la vuelta a la luna. Puede que las personas veamos colores diferentes a los demás sin saberlos, esta es mi teoría.

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